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Contenido
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Introducción
Parte I: 1800-1922 – Un Siglo o Mas de Ensayos
Parte II: Lo Significado de 1922
Parte III: Que Tan Lejos Hemos Llegado?
Conclusión
Para tomar lo totalidad de nuestra historia Basiliana, como el titulo de arriba sugiere, en el espacio de unas pocas paginas, aparecerá presumido, si no fuera por el mandato claro cual el escritor del presente recibió del Superior General: dará algún perspectivo a nuestros discursos hasta y en el Capitulo de 1933 si la congregación en total serán mas conscientes de nuestra historia llegando a 1922 e inmediatamente después. En verdad, Jack Gallagher tuvo en su mente un periodo de tiempo algo limitado antes y después de 1922, con, como dijo, atención especial a las “esfuerzas positivas que tuvieron éxito en trayendo mas orden de un cierto cantidad de caos.
Pero, para tener una aprecio de este punto en donde cambio nuestra historia, 1922, hay que regresar mas que un siglo o mas para repasar al menos los partes mas importantes; y luego, hacer algún evaluación de su impacto, hay que ver en como nuestra congregación ha desarrollado desde los días cuando Frank Forster fue General hasta el presente. El papel, así pues, es dividido en tres partes, el primero siendo dedicado a las ensayas y triunfos de nuestros primeros cien y pico años, 1800-1922; la segunda parte concentrando en porque 1922 es una fecha significado en la Historia Basiliana; y la tercera intentando calcular que tanto hemos avanzado por mientras.
A los historiadores de la Iglesia, las fuentes para esta obra aparecerán ser limitadas, quizás lo suficientemente para relegarlo a la categoría de “un ensayo centrado en archivos”. Que así sea. La vista de la obra es Basiliana específicamente y sin vergüenza: lo que unos pocos Basilianos han escrito sobre nuestra historia, lo que nuestros administradores han recordado en reuniones, capítulos cartas, diarios, tanto como las tradiciones y costumbres que han llegado de una generación de Basilianos al siguiente. Quizás no es una historia brillante o que nos quita la respiración, comparado con lo de otros ordenes e institutos, pero es lo nuestro y no pidamos perdón por ello. Como interpretamos nuestra historia como un auxilio a desarrollo para el futuro es nuestra cosa y nuestra responsabilidad.
1800-1922: un siglo o mas de pruebas
Cualquier persona que ha leído el libro de Charles Roume sobre los primeros cincuenta años de historia de los Basilianos no puede pero pensar en como nuestra congregación sobrevivió. En varias veces, el fin aparecía cierto. Pero Divina Providencia, funcionando por personas ordinarias, siempre encontró una solución a las situaciones mas penosos. Por alguna manera, la comunidad pequeña siguió de apenas.
Basilianos desde el principio conocían la tensión, prueba, hasta caos. A pesar de todo, los dos personas responsables por el trabajo original de la comunidad, Arzobispo D'Aviau de Viena y Joseph Lapierre, fueron bandoleros en los ojos del Estado Francés Revolucionario. Habían sido sacerdotes refractarios, no patriotas, uno cual negó prometer lealtad a la Constitución Civil de los Cleros en 1790, el otro cual lo prometió e inmediatamente arrepintió. Era ambicioso, valeroso, y claramente peligroso promover educación Cristiano en los dientes del Reino de Terror, pero eso es exactamente lo que hizo el arzobispo cuando contacto al principio a Lapierre en 1797 y le pidió organizar una escuela en Saint- Symphorien-de-Mahun, también como cuidar a la parroquia allí. El ambiente contra-clero cual existió en mucho de Francia entre los lideres civiles y políticos se puede notar en el reporte del comisionado de la policía en el Ardèche cuando escribió en 1799: "Los sacerdotes son los únicos enemigos del gobierno y a la vez extirpados de la sociedad habrá nada mas de terrorismo ni monarquía ni crímenes en Francia".
De ninguna manera, una banda pequeña de maestros y profesores formaron alrededor de Lapierre y su socio, Joseph Marie Actorie, a dar una dirección al apostolado del futuro, eso de enseñar y predicar. Tales nombres como Jean Antoine Vallon, Auguste Payan, Pierre Tourvieille, empezaron aparecer en el registro de la escuela, junto con Vincent Duret, André Fayolle, Henri Martinesche, Jean François Pagès, Julien Tracol. Hasta en el alcalde benigno de Saint Symphorien, Jean Baptiste Polly, iba unirse con ellos y estudiar para el sacerdocio. Esta banda de diez sacerdotes seculares constituyen nuestros padres fundadores originales.
Viviendo con crisis
Los primeros años, 1800-1822, trajeron una crisis tras otra para el pequeño grupo de curas profesores y sus socios. Su escuela en Annonay, la Institución Actorie, casi cerrado en 1805 porque su director no podía hacer sus clases de historia `correcto políticamente.' Lo que fue anotado de Joseph Marie Actorie en 1797 en su pueblo materno, Romans, aparecía todavía ser verdad, específicamente, que su vista política era tan como "a hacer fanáticos de sus alumnos e inspirar en ellos un horror para la Republica y apego sin limite a la monarquía”. Habían otros profesores como parte de la escuela de Annonay que pensaron similares. El prefecto y subprefecto en la Ardèche estaban listos a sacar el director y despedir a los empleados, pero los padres quienes sus hijos asistieron a la escuela les avisaron de que ellos querían que la escuela siguiera con los mismos profesores. Averiguaban que unos pocos cambios podían satisfacer a todos metidos en la situación. Por la providencia, el joven Pierre Tourvieille apenas había regresado a Annonay después de cumplir sus estudios de maestría en matemática en la universidad en Grenoble. Su nombramiento como profesor de matemática para reemplazar a un profesor controversial, Cottey, dio Lapierre el animo que necesitaba para aceptar el oficio del director. Con Lapierre y Tourvieille en posiciones claves, la escuela, ahora llamada Institución Lapierre, fue capaz en seguir. Joseph Actorie aceptó el titulo de prefecto de estudios y enseñó varias temas en los niveles bajas, pero la historia no era uno de ellos.
Que tan grande era la escuela, preguntamos? Información definitiva es difícil encontrar, y reportes varían, probablemente porque algunos estudiantes salieron y otros entraron durante cualquier año. Las siguientes números son aproximados: en 1800-1801 cuando la escuela estaba en Saint-Symphoriende-Mahun había 12 huéspedes y 40-50 estudiantes por el día, de edades 12-30. En 1801-1802 habían 32 huéspedes y 60 estudiantes por de día. En 1802-1803, cuando la escuela mudó a Annonay, habían 57 huéspedes y 75 estudiantes de día.
Los sacerdote profesores quienes serán "los Basilianos" abrieron otra escuela en Annonay en 1805, Sainte Barbe. Era como un seminario menor para los hijos de familias pobres. Una tercera escuela abrió en Annonay en 1813, Sainte Claire, para estudiantes entrando en comercio e industria. Fue mas la idea y creación de Tourvieille, y algo nuevo en la sistema de escuelas de esa época. Ya para 1826 y por los siguientes veinte años la escuela mas grande, ahora llamado "le collège des Cordeliers" tenia un promedio de 155 alumnos cada año, Sainte Barbe normalmente contó entre 80 y 100 y Sainte Claire matriculó un promedio de 60. Esta ultima escuela llegó a ser una sección especial del colegio principal en 1827. Para 1848 el cuento total llegó a 276, de quienes 146 eran huéspedes. Con el voto de la Ley Falloux en 1850, permitiendo mayor cantidad de escuelas secundarias privadas, las figuras para los Basilianos bajó hasta como 173.
El estado financiero de estas escuelas era precario, al decir lo menos. El impuesto de universidad de 1809 sobre todos estudiantes asistiendo una escuela privada causó una gran tensión para la Institución Lapierre. Con la restauración de la monarquía en 1813, una ordenanza fue promulgado cual hizo posible que una diócesis tuviera una “escuela eclesiástica” con becas disponibles. La Institución Lapierre calificó, y el ordinario, Obispo de Mons de Mende lo aprobó, pero una condición lo hizo no aceptable para Lapierre, aunque la oferta tenía su tentación: las becas eran disponibles a solamente los huéspedes. Lapierre, Tourvieille y Joseph Actorie todos estaban de acuerdo de que la escuela en Annonay debe estar abierto a todos los estudiantes, hasta los que no tenían ningún deseo en particular en estudiar para el sacerdocio. Animarán vocaciones, pero no cambiarán la escuela a un seminario menor solamente para huéspedes. Esta decisión importante no hubiera sido posible si los sacerdotes profesores no hubieran entregado toda la ganancia para el mantenimiento de la escuela y contribuido generosamente de sus propios recursos.
El gesto no fue sin notar. EL rector de la academia de Nîmes, Pierre Tédenat, en su reporte de 1817 sobre Instituciones, bajo el estado de la escuela de Annonay al estado de "une pensión" una escuela para huéspedes, sin reconocimiento. Fue un balazo grave a Lapierre y su pequeña banda de ayudantes. Tales “pensiones” eran fáciles establecer, como no necesitaban ningún certificado de reconocimiento. Sus licenciados podían ir a un seminario mayor diocesano, pero no a una universidad del estado. Muchas “pensiones” abrieron en el Ardèche en este tiempo absorbiendo los estudiantes de la escuela Annonay. Los años 1817 hasta 1819 eran cruciales, pero lo peor del crisis paso cuando la Institución Lapierre recibió reconocimiento de nuevo, por la calidad excelente de la enseñanza y los resultados buenos que obtuvieron. Años después, fue confirmado en una carta del rector nuevo de la academia de Nîmes a Tourvieille: "Por un tiempo largo, su Institución ha nivelado entre los excepcionales tanto como lo que ha sido capaz de ofrecer en nuestro tiempo." (humanidades, retórica, filosofía, matemática, física, química); obviamente era "equipado para preparar a hombres jóvenes para los exámenes de bachillerato." Tomo devoción a responsabilidad y determinación terca para ganar de nuevo la confidencia de la academia.
Según una asociación religioso
El cumplimiento mencionado no fue sin notar por el Sede episcopal en Viviers, todavía administrado de Mende. El Obispo Brulley de la Brunière, quien fue administrador para Viviers en Julio 1822, era consciente de las obras buenas que estaban pasando en Annonay por un grupo de sacerdotes en sus tres escuelas; fueron conocidos simplemente como "ces messieurs d'Annonay." En Septiembre de 1822 estos mismos “caballeros” presentaron al obispo con una petición para ser reconocidos como una asociación de sacerdotes en la diócesis dedicados al trabajo apostólico de enseñar y predicar. Tenían una regla simple, la que había sido desarrollado para los maestros por el sacerdote parroquial cercana, Henry Léorat-Picansel. En total, dijo que lo de ellos será verdaderamente una vida eclesiástica, completamente edificada, una manera de vida “en cual el trabajo sigue oración y oración sigue al trabajo”.
Al principio, solo seis de nuestros diez fundadores firmaron la petición para formar una asociación. Vallon, Fayolle, Pagès y Martinesche no quedaron satisfechos con las palabras ambiguas y aspiraron a una forma de vida religiosa mas intensa. Por un tiempo estos cuatro habían incrementado devociones extras a sus ejercicios normales, como por ejemplo, una visita diaria al Santísimo, culpa semanal, varios novenas, un retiro mensual, un retiro anual por quince días, y dirección espiritual bajo el consejo de Augustin Payan. Pero, la respuesta del obispo que fue generalmente a favor a la pedida original proveyó que la nueva asociación tomara cargo del seminario menor en Maison-Seule, y ellos se pusieron de acuerdo acompañar a sus seis cohermanos. La asociación nació oficialmente en la fiesta de la Presentación de Nuestra Señora, 21 Noviembre 1822, cuando los padres tuvieron su primero capitulo general en Annonay y eligieron a Joseph Lapierre como su superior general. Después de un poco de platica, eligieron a San Basilio como su santo patronal, cual los identifico a partir de ese tiempo como la Asociación de Sacerdotes de San Basilio.
En dirección de un mandato mas claro
Las palabras “capitulo,” “superior general” “regla” guiara a que alguien pensara que estos Basilianos eran una congregación religioso en el sentido canónico después de 1822. Tal no fue el caso. Tampoco fue la intención de los padres fundar una congregación, aunque cuatro de los diez eran a favor de esa dirección. Eran una asociación o sociedad de sacerdotes seculares capaces en vivir en comunidad y juntas sus recursos para ayudar al obispo en su preocupación en la educación Cristiana de la juventud. No estaban nada seguros que tanto tiempo sus servicios fueran necesitados para este tipo de trabajo, y por eso, su timidez en escribir un grupo de constituciones para ellos mismos. En reflejar en su buena voluntad del tiempo cuando se fundaron, Tourvieille admitió con franqueza que estaban de desacuerdo en como cumplir su obra: "Éramos varios hombres con diferentes ideas y humores; vimos la necesidad en unirnos en una sociedad. Eso fue nuestro proyecto. En cuales bases fue fundado y cuales eran las maneras en realizarlo? Nuestra confusión fue tremendo. Todos tuvimos intenciones puros y dignos, todos queríamos el fin. Que debe ser hecho para cumplirlo? Cada uno tenia su propia manera en ver las cosas…"
Sus votos religiosos eran los del estado eclesiástico puesto en todos sacerdotes, pero si prometieron quedar unidos por al menos tres años. Su vida de pobreza completa probablemente sobrepasó la pobreza de la mayoría de sacerdotes en el diócesis. Era una asociación suelto, demasiado suelto para atraer o retener nuevos candidatos, y el fuerte del grupo, Tourvieille, respetado por todos pero amado por ninguno, no quería asegurar al grupo en cualquier sentido canónico. Quince años después de ser fundados, en 1837, sus números habían crecido por siete miembros nada mas, y pocos mas para el año 1852 cuando mandaron a sus primeros misioneros al Mundo Nuevo. Aunque eran pequeños, y definitivamente una asociación nada mas, se vieron como una comunidad religioso y usaron la palabra ambigua “congregación” en varios documentos desde 1822 adelante.
Al vicario general para el sur del Ardèche, Vernet, ellos no eran una congregación religioso en ningún sentido de la palabra; y mas que eso, su existencia no fue necesario; es decir que debían ser suprimidos. Cuando Viviers fue finalmente reconocido de nuevo como diócesis propia, y el Obispo André Molin siguió como ordinario en Abril 1823, Vernet no gasto nada de tiempo convenciéndolo que la comunidad de San Basilio era “una Asociación sin consistencia," formado solamente para explotar a una impresa viva, las escuelas en Annonay; su existencia era un escándalo que tenia que ser quitado. Después de dos años en oficio, el Obispo Molin quedó de acuerdo en suprimir a la Asociación de Sacerdotes de San Basilio, pero de repente, el Señor intervino. Tourvieille tuvo su propia expresión para eso: "Providencia, después de mostrarnos el peligro cercano e indicando que eso solo controlo eventos, el día antes de que la Sociedad fuera sido deshecho en la diócesis, entregado por fallecimiento del obispo quien iba declarar la disolución". El obispo se murió por causas naturales.
Vernet no empujó al sucesor de Molin, el Obispo Bonnel, a casi el mismo grado; pero fue solo en 1841, con la cita de Joseph Hippolyte Guibert, O.M.I., al Sede de Viviers que los Basilianos sentían que su trabajo fue reconocido y apreciado. "Yo les aseguro," dijo el Obispo Guibert a Tourvieille, "que tomo cerca de mi corazón la educación Cristiano de la juventud y estimo muchísimo el trabajo a cual ustedes están consagrados y en cual han hecho tan exitoso en la diócesis".
Incertidumbre que no se va
No hay duda de que Tourvieille, superior general desde 1838 hasta su muerte en 1859, fue un administrador capaz; pero le faltaba caridad y flexibilidad necesario en alimentar un espíritu familiar entre la pequeña asociación. Atribuyó la falta de vocaciones Basilianas a la dificultad del apostolado de enseñar: "Enseñando no ofrece algún gran atracción y poco compensación por los sacrificios y devoción que exige," escribió en 1842. Al mismo tiempo, resistió las suplicas de algunos de los cohermanos para mas estructura en la asociación según las maneras de congregaciones religiosos erigidos canónicamente. Un Julien Actorie cansado, primo de Joseph Marie Actorie, revela el estado de incertidumbre de cual los primeros Basilianos sufrieron por causa de su identidad: "Que queremos ser? Sacerdotes religiosos o seculares? Estamos en un estado vago y ambiguo. Eso es la razón por todas nuestras vacilaciones y todas nuestras discusiones. Permítenos empezar por estar de acuerdo sobre la naturaleza y forma de nuestra asociación". Actorie quería un noviciado normal, constituciones precisos y una regla extendido pasado de apenas lo mas esencial. Las suplicas llegaron a oídos sordos. Hasta el fin, Tourvieille pensó que era suficiente poner una sotana en un candidato para el grupo, tenerlo enseñar y vivir con los maestros, y solo después de unos pocos años, si aparecía que quedaba bien con los otros maestros, admitirlo a los estudios de teología cual será en una base informal con un cohermano sacerdote mayor.
Ya para Junio de 1851 la Asociación de Sacerdotes de San Basilio tenían 21 miembros, 7 de cuales tenían mas que cincuenta años. Tourvieille ya había permitido entrar Patrick Moloney a acompañar al Obispo de Charbonnel al Mundo Nuevo. Ahora pidieron que dejara cuatro mas cohermanos empezar una escuela en Toronto. Podría la comunidad pequeña aguantar una perdida de hombres trabajadores? Dado el tamaño de la asociación, la expansión del trabajo Basiliano en la diócesis de Viviers había sido considerable desde 1822. Aparte del colegio principal y Sainte Barbe en Annonay, los Basilianos habían apropiado la dirección de seminarios menores en Maison-Seule (1822-1828), Bourg-St.Andéol (1846-1852), Aubenas (1852-1879;1895-1906; 1913-1926), Vernoux (1849-1903), y escuelas secundarias en Feyzin (1827-1847), Privas (1828-1872). Ahora ir a Canadá? Hubiera que ser una responsabilidad tomada voluntariamente. Nadie voluntó, menos un escolástico irlandés, un profesor de Ingles en Annonay, William Flannery. Luego, el Señor apareció intervenir de nuevo en la forma del laico y hombre de negocios de Toronto, Sr. S.G. Lynn. Visitó a Annonay en Junio 5, 1852, cenó en el colegio y hablo extensivamente con dos profesores de Ingles, Flannery y O'Toole. El cronista del colegio apuntó el evento: "Esta visita providencial ha hecho una plenitud de bondad. Ha incrementado el interés de nuestros cohermanos jóvenes... Ha sido la ocasión de mas determinación por parte de los cohermanos que están a punto de ir al fin de Julio con este hombre de negocio". En los años que seguían, la casa materno en Annonay hará mucho sacrificio en recursos humanos y dinero para que empezaran bien las fundaciones misioneros en Canadá: Toronto 1852; Sándwich 1856, 1870; Owen Sound 1863.
A la pedida del Obispo de la Brunière, Tourvieille consintió en 1851 a una profesión de votos para la comunidad Basiliana (pobreza, castidad, obediencia, estabilidad). El superior general lo vio como aprobación oficial de lo que ya era la practica en la asociación; pero para otros, como Julien Actorie, fue apenas un paso en la dirección de lo que la Iglesia esperaba de congregaciones religiosos normales.
Tomado según las constituciones, cuales no habían recibido aprobación final de Roma, el voto de pobreza será una pregunta polémica. Las constituciones Basilianas permitieron cada miembro sacerdote estar dispuesto libremente a 200 francos cada año, mas o menos 40 dólares americanos, mas sus estipendios y casuales; pero también recomendaron que él vive una vida simple e imparcial. Dinero no era para acumular de un año al próximo; cualquier dinero extra del año tenia que ser regalado por algún meta de caridad, normalmente para ayudar a estudiantes necesitados en Sainte Barbe. Tal voto de pobreza modificado o ‘mitigado’ ayudo a reconciliar dos tendencias entre Basilianos de ese tiempo, los que pensaron en si mismos como una sociedad de sacerdotes seculares, similares en estructura a la Sociedad de San Sulpicio, y los que aspiraron a una forma de vida religiosa mas estrito, de cual tipo Julien Tracol y André Charmant habían experimentado durante su visita breve en el noviciado Jesuita en Avignon. También le agradaba a Tourvieille, quien escribió en Junio de 1852: "Por tomarlo según las Constituciones tendremos ningún otra compromiso que los de todos sacerdotes buenos.". Es decir que esta forma del voto de pobreza uniera los Basilianos cercanos en espíritu y practica a los cleros seculares de quienes vinieron y cuales aspirantes formaron en las escuelas y seminarios menores. Pero no le agrado a la Congregación de Obispos y Regulares en Roma, como fue evidente cada vez que los Basilianos aplicaron para reconocimiento como religiosos en el sentido canónico.
El tomar de los cuatro votos no se hizo a la asociación mas atractivo. Nuevos candidatos fueron pocos y desparramados. En 1856 Julien Actorie escribió: "Es cierto que estamos tan cerca posible a ser nada encarno y desesperación; Veo desanimo profundo todo alrededor…estamos poniéndonos mas y mas debilitados, y como sea que sigue esta disminución pronto llegaremos a cero. Quizás el momento ha llegado en examinar en serio si no necesitamos concentrar nuestros sencillos recursos cuales son demasiados desparramados e insuficiente en cada manera". Uno podía concluir racionalmente que los Basilianos iban a ningún lugar menos la extinción.
Esperanza renovada
En su elección como tercer superior general en 1859 Julien Actorie se halló en la cabeza de una comunidad que solo tenia 23 sacerdotes, 9 de quienes tenían mas que 50 años. Mejor que extender el terreno del apostolado, Actorie empezó organizar constituciones mas claras, un proceso en cual contribuyó cada miembro de la asociación. Movió el noviciado, o sea lo que paso como noviciado, del colegio en Privas hasta su propia casa en Feyzin. también compro una casa cerca de Sainte Barbe en Annonay para una casa separada para escolásticos. Las frutas de sus labores pronto empezaron notar: 15 hombres jóvenes entraron el noviciado en 1863, y en las ordenaciones de septiembre de 1864 4 candidatos recibieron tonsura, 8 recibieron ordenes menores, 4 el subdiaconado, 5 el diaconado y 1 el sacerdocio.
Luego la muerte pegó de repente: Actorie falleció 28 Octubre, 1864 de una hemorragia cerebral. había, el año pasado, obtenido un decreto del Papa Pío IX de aprobación de la comunidad Basiliana.
Según el decreto, los Basilianos fueron reconocidos como un instituto piadoso de derecho pontifico, pero el texto también incluyó la palabra ‘congregación piadosa.’ En contar las constituciones cuales Actorie había entregado, aprobación final todavía no había llegado; algunas secciones necesitaban un poquito mas cuidado con las palabras, en particular, las que pertenecían a gobierno espiritual, formación escolástico y los poderes del superior general.
El hombre que siguió a Actorie como superior general, Jean Mathieu Soulerin (1865-1879), extendió la influencia de la comunidad mas lejos de la diócesis de Viviers. Con crecimiento firme de hombres, la comunidad sintió suficiente listo en 1866 en tomar el cargo de una escuela clerical en Périgueux, cerca de Bordeaux, donde los Basilianos trabajaron hasta que fueron expulsados en 1903. Operaron un colegio clásico en Blidah, Algeria, 1868-1903, otro en Bourg-St-Andéol, Ardèche, 1872-1880, y todavía otro en Châteauroux, Indre, mitad distancia entre Annonay y Paris, 1875-1882. En América trabajaron en un seminario menor en Louisville, Ohio, 1867-1873; y en 1870 regresaron al Colegio de la Asunción, Sándwich, esta vez con la intención en quedar. Como las fechas indican, no todas estos esfuerzos duraron mucho tiempo, pero sirvieron en mostrar la voluntad de los Basilianos quienes vinieron al auxilio de varios obispos que pedían sus servicios como educadores Cristianos.
Quizás se extendieron demasiado. Cardenal Guibert de Paris, antes obispo de Viviers, lo pensó, y pidió varias veces a Soulerin en dedicar mas atención a la formación cuidadoso de sus miembros, como había pedido Roma. Hay evidencia en los archivos de que la disciplina religiosa en la comunidad había bajado mientras que Soulerin se puso mas incapacitado y cerco a su muerte en 1879.
Amenazas serias
El quinto superior general, Adrien Fayolle, heredó una comunidad que necesitaba un líder fuerte, no solo para restaurar mas respeto a la autoridad religiosa y regularidad, sino enfrentar a los problemas presentados por el programa socialista de la Tercera Republica Francés. La Guerra Franco-Prusiano de 1870 había dejado muchas memorias amargas entre Francia. Como un historiador Francés lo dijo: "A decir Republicano en 1871 fue decir adversario de la Iglesia Católica". Escuelas Católicas y especialmente educadores religiosos fueron el objetivo primero de la plataforma Socialista a la vez que llegaron al poder en 1879 después de la renunciación de Marshal MacMahon. Jules Grévy siguió como presidente de la Republica, Léon Gambetta presidió sobre la cámara de subdirectores, y para el ministerio de Instrucción Publico apuntaron a Jules Ferry, "ese hombre desafortunadamente famoso por sacar la cristiandad de las escuelas."
Desde el tiempo de Napoleón Bonaparte, con la ley de 3 Messidor Año XII (1804), las únicas congregaciones religiosas de hombres “autorizadas” fueron los Hermanos de las Escuelas Cristianas, los Lazaretos, los Sulpicianos, los Misioneros Extranjeros de Paris, los Padres del espíritu Santo. Estas congregaciones habían sido permitidos existir legalmente por su trabajo con los pobres en Francia y sus misiones en países extranjeros en donde Francia tenia intereses finánciales. Los otros, juntos con las nuevas congregaciones cuales llegaron a existir en el siglo 19, fueron apenas tolerados, y por supuesto eran sin “autorización." Los controversiales Decretos de 1880 fueron nivelados primariamente a los Jesuitas, pero afectaron a todos ordenes que enseñaron. El famoso articulo VII dijo que nadie podía conducir un negocio de educación publico ni privado, ni aceptar cualquier posición de educador en eso, si era miembro de una congregación religiosa sin autorización. Los Jesuitas fuero expulsados de las ciudades mayores, Paris, Lyon, Toulouse, Lille, y hasta de centros mas pequeños como Lalouvesc y Notre Dame d'Ay en el Ardèche. Los Dominicos, Franciscanos y Benedictinos les fue casi igual. Al menos 216 casas de hombres religiosos fueron cerradas por la policía durante el tiempo de 1880 y algunos 5,643 hombres religiosos salieron de a fuerza de Francia. En los cuatro o cinco años siguiendo la ruta de 1880, pasiones gradualmente calmaron y muchos religiosos, con la excepción de los Jesuitas, regresaron a sus propios lugares.
Basilianos como sacerdotes seculares en 1880
El gobierno Francés permitió que las congregaciones pidieran autorización, pero los superiores religiosos negaron la oferta, temiendo que dejaría sus casas vulnerables a que les despojen y hacer a sus miembros como sirvientes del Estado. Prefirieron declararse sacerdotes seculares, sujeto a la autoridad de obispo local. Iba ser una disposición temporáneo. Los autoridades en Roma y los obispos en Francia vieron este secularización como negocio de administración de la Iglesia, cual no afectará la naturaleza esencial de las congregaciones pero los harán muy aceptables a los autoridades civiles. Las leyes Republicanas en ese tiempo no habían amenazado a los cleros seculares.
Los Basilianos en Francia no eran absolutamente seguros de que podían clamar ser religiosos en el sentido estricto. Vivian así, y habían sido reconocidos por el Papa Pío IX como congregación, pero sus constituciones faltaban aprobación definitivo. Su apostolado principal era enseñar, y así, para estar mas seguro, el superior general Adrien Fayolle, oficialmente pidió al obispo de Viviers a incorporar los padres Basilianos a los cleros de la diócesis. El obispo los incorporo de una vez. Fayolle nombró los cohermanos en su carta, diciendo que de esa vez, los consideran “verdaderamente secularizados,” por cual significó verdaderamente sacerdotes seculares. también incluyó: “Siguiendo tal medida…los Decretos de 29 Marzo 1880 va probar no servir de nada con respeto a una asociación que ya no va existir".
Por alguna razón Fayolle omitió de su lista de Basilianos “secularizados” los que no estaban en posiciones de educación como capellanes de conventos y los enfermos. Uno podía preguntar legítimamente a quienes los últimos pertenecían si su instituto religioso ya no existía. Fayolle probablemente pensó que todo el negocio era nada mas ficción legal, que solo los maestros necesitaban esta protección jurídico, y que el peligro pronto pasará. El verdad, la comunidad no pasó por el crisis ilesos. Mientras los Basilianos no fueron perseguidos con extradición, todavía tuvieron que cerrar su escuela en Bourg-St-Andéol en 1881 después de que el consejo municipal Republicano negó asignarles mas fondos. también tuvieron que cerrar su casa en Feyzin. había, tristemente, peor cosas que llegaran al cambio del siglo, y quizás Fayolle lo había previsto cuando autorizó la fundación de una escuela secundaria para jóvenes en Inglaterra en 1882. Lo abrieron en la ciudad de Plymouth en el otoño de 1883 y mudaron a un barrio llamado Beaconfield en 1884. Ese mismo año Fayolle empezó un noviciado allí. Plymouth podía ser una cuerda de salvamento a los cohermanos Franceses tanto como una conexión posible con la comunidad en América.
Entre 1880 y el fin del siglo, las fuerzas contra clero, laicismo (los valores de un estado sin Dios y totalmente secular) y francmasonería ganaron velocidad en Francia. Ellos eran las esfuerzas conmovedores de la Tercera Republica en Francia cual esperó completar parte de los negocios no terminados de los días mas fuertes de la Revolución Francés. "Lo que debamos proteger sobre todo," gritó Jean Jaurès en un discurso en el parlamento, "es la idea de que no existe de ninguna manera el concepto de la verdad sagrada. La cosa mas grande en el mundo es la libertad soberano del espíritu humano". El Estado y la Iglesia de nuevo andaban en el camino del enfrentamiento.
La gran ruta de 1903
Fayolle se murió de repente de ataque de corazón en 1898, y a su sucesor, Noël Durand, le toco la obra nada envidiable en presidir sobre la disolución, despojamiento y dispersión de la Comunidad Basiliana en Francia. Con una ley tras otra en los primeros años del siglo 20, el gobierno Republicano bajo el liderazgo de Emile Combes hizo una limpieza completa de congregaciones religiosas, obligando a los miembros que regresaran al estado laico o ser parte de los cleros seculares, legalmente, sin ningún otro motivo ulterior. Propiedad, edificios, muebles fueron vendidos por subasta, la mayoría de los fondos eran para pagar los costos legales, especialmente los del liquidador. La represión de los religiosos quiso ser conocida como los eventos de 1903.
Con la ayuda del Obispo Bonet en Viviers, y obispos en otras diócesis, Durand fue capaz en conseguir trabajo para la mayoría de los 90 cohermanos Franceses en una parroquia o capellanía. Algunos tuvieron que vivir con y ser dependientes en sus familias, y unos pocos existieron en condiciones cercana de la destitución. Ya para 1905 un pequeño grupo de Basilianos fueron capaces en dar clase de nuevo en el colegio en Annonay, y después, en el seminario menor en Aubenas. Pero todo en todo, la vida religiosa de la comunidad en Francia fue interrumpido por casi 20 años. Sin ningún candidato nuevo, es decir sin ninguna ordenación hasta el de Charles Roume en 1929, la comunidad Francés sufrieron una herida de cual nunca jamás recuperaron completamente.
Porque el consejo general no utilizó mejor la casa espacioso en Inglaterra todavía no sabemos. Probablemente Durand pensó que la venta de la propiedad ayudará financiar cohermanos necesitados desparramados por Francia. El colegio de Maria Inmaculada en Beaconfield cerró como escuela Basiliana en Julio 1899. Hay algunos cohermanos Franceses que fueron a América entre esos años críticos? Solo un sacerdote, Ernest Martin unió con sus 9 cohermanos Franceses en el Mundo Nuevo. La idioma, la cultura y la distancia fueron elementos de disuasión para los de mas. Atentaron en 1905 en mandar unos pocos hombres jóvenes a hacer su noviciado en Canadá, pero el experimento cayó sin éxito.
La voluntad en sobrevivir
En su estado dispersado hubiera sido fácil para los Basilianos en Francia dejar que muera su comunidad después de los eventos de 1903, pero algunos individuos de voluntad fuerte bajo el liderazgo de Julien Giraud fueron determinados en construir de nuevo de las ruinas. Cuando la rama Americana de los Basilianos aparecía suficiente fuerte en cuidarse mismo, y parecían tercos en hacerlo en su manera, los cohermanos Franceses quienes habían recordado su propia forma de vida religiosa mientras enseñando en el colegio en el colegio en Annonay y en el seminario menor en Aubenas decidieron en 1921 pedir que Roma los reconocieran como una congregación distinta. Por el Decreto de 14 Junio 1922 fueron la Congregación de Sacerdotes de San Basilio de Viviers, y los Basilianos en América se conocieron como la Congregación de Sacerdotes de San Basilio de Toronto.
Parte II de este papel será un resumen de esos eventos en América cuales dirigieron a la división de la familia Basiliana unida a dos congregaciones distintos en 1922, y un repaso de lo significado de esta fecha en nuestra historia Basiliana.
Lo significado de 1922
Después del primer canadiense fue ordenado en 1863, el crecimiento de la comunidad Basiliana siguió lentamente pero seguidamente por lo de mas de ese siglo. En 1903 había 60 Basilianos en América, 51 sacerdotes, (9 de quienes eran de Francia) y 9 escolásticos; ya para 1922 había 91 miembros, de quienes 59 eran sacerdotes (3 de Francia) y 32 escolásticos. La expansión de sus áreas de experiencia también fue significado. El Colegio San Miguel y la parroquia San Basilio empezaron desde 1852 y 1856 respectivamente, la parroquia Santa Maria, Owen Sound desde 1863, el colegio de la Asunción y la parroquia Asunción en Sándwich desde 1870; Basilianos también tomaron responsabilidad de la parroquia San Juan Bautista, Amherstburg en 1878, Ste. Anne's, Detroit, 1886, Holy Rosary, Toronto, 1892, St. Basil's College, Waco, 1899, St. Thomas High School, Houston, 1900, St. Mary's Seminary, Laporte, 1901, St. Thomas College, Chatham, N.B., 1910, y ni mencionaremos seis otras parroquias en cual su presencia fue mas o menos corto en tiempo. Movieron el noviciado de Beaconfield a Toronto en 1892, y mientras el escolasticado había tenido varias locales, finalmente se quedó en el edificio cual aunque completamente renovado, había sido orfanato a la dirección de 21 St. Mary Street, Toronto, en 1926, y se hizo el Seminario San Basilio. El crecimiento no se puede ser que era dramático, pero era considerable, sin duda, comparado al tamaño relativamente pequeño de la comunidad, y no hay duda de que el trabajo de los Basilianos afecto a las vidas de mucha gente. Es bueno recordar estos hechos, el lado mas brillante de nuestro dibujo panorámico, mientras que repasamos los problemas cuales experimentó la comunidad antes de 1922.
Dificultades administrativos
Las dificultades administrativos surgieron principalmente de una falta de precisión en la sección del gobierno en las constituciones. Por conveniencia administrativo, tan temprano que 1883 el Concilio General en Francia reconoció la misión en Canadá como una ‘provincia’ con su centro en Toronto, aunque el territorio en ese tiempo no fue organizado oficialmente como provincia canónica. El ‘provincial’ era el superior de St. Michael's College, Charles Vincent, quien tanto con sus dos consejeros locales, tenia dos consejeros provinciales. Estos cuatro consejeros, con el superior, constituyeron el concilio provincial. (Ve el apéndice para el grafo: “esquema accesible del desarrollo del gobierno Basiliano”). Fueron elegidos regularmente en un capitulo general, no apuntado por el superior general y sus consejeros. Los cohermanos Canadienses y Americanos les gustaron la forma demócrata para su gobierno local.
De repente, en 1894, una versión Latín de los constituciones modificadas llegó de Francia conteniendo la siguiente oración:
El Provincial tiene dos consejeros, cada uno seleccionado por tres años por el Superior General.
La cantidad de consejeros provinciales había sido bajado de cuatro a dos, y serán la selección del superior general, no de los capitulantes provinciales. Uno quizás pensara que el provincial en ese tiempo, Victorin Marijon, será muy molestado de tal cambio radico en el gobierno regional; pero como salio, después de investigación intensa de parte de Daniel Cushing, Robert McBrady, Thomas Hayes, Henry Carr y Michael V. Kelly, líder de la investigación, que fue Marijon mismo quien había puesto la oración cuestionable en el texto. Sin mencionar, la provincia siguió reconociendo cuatro consejeros provinciales, pero su confianza en el provincial cambió.
Que temía Marijon? Marijon tenia miedo de que un concilio provincial demasiado entusiasmado podría promover un espíritu de democracia e independencia, perjudicial en sus efectos sobre la vida comunitaria. Una comunidad joven en América necesitaba la sabiduría y experiencia de los cohermanos Franceses.
En 1901 Marijon mandó una carta a todos convocando un capitulo provincial en Canadá. La carta contenía un cambio importante en las reglas gobernando la elección de delegados como dictado en las constituciones. El cambio dijo que todos los superiores, hasta los de casas pequeñas, serán miembros ex oficio del capitulo provincial. La nueva resolución incluirá cinco miembros no elegidos al numero de capitulantes, todos del mismo mente del Concilio General, que era Franco-dominante. Otra vez, M.V. Kelly, actuado como la voz de los cohermanos en América, opuso al provincial y previno el cambio antes de que tomara efecto. El y otros pensando similarmente tenían razón en creer que los oficiales de la administración Basiliana que hablaron Francés tenían poco o nada de apreciación del carácter especial y las necesidades de las fundaciones Canadienses-Americanas, especialmente las escuelas.
Impertérrito y sin duda sincero en sus esfuerzas, Marijon agarró una nueva oportunidad a ajar los poderes del concilio provincial. En 1905 en el retiro anual en St. Michael's Collage, leyó una carta del superior general, Durand, en cual la Congregación Sagrada de Religiosos en Roma aparecía promulgar una decisión irrevocable:
Roma no permite lo que no ha sido construido canónicamente ser gobernado como una Provincia. Fue así pues por error, aunque involuntariamente, que en 1901 y 1904 reunieron en Capitulo Provincial para organizar su gobierno.
Los consejeros provinciales en oficio en ese tiempo podían servir lo de mas de su periodo, pero después de eso, deben conformar al espíritu de la Iglesia y modificar su manera de acción como para regresar a una interpretación mejor y mas sano según las direcciones del Santo Sede. Básicamente era una nueva versión de la maniobra de 1894.
Los cohermanos en América querían nada mas que conformar al espíritu de la Iglesia y dar interpretación sano a los directivos de la Santa Sede, pero no estaban seguros de que su provincial, Marijon, les ayudara cumplirlo. Cuando lo preguntaron de la carta durante su visita a en 1907, el superior general declaró que nunca fue intentado tener la fuerza de ley; mas que eso, la Congregación Sagrada de Religiosos en Roma no tenían nada que hacer con la carta. La sustancia de la carta fue basado en la opinión de un canonista en Roma con quien Marijon había consultado. Durand pensó Marijon había simplemente malentendido al consejo que le había dado. Si el contenido de la carta de 1905 hubiera sido implementado, Marijon hubiera estado en mejor posición a controlar el concilio provincial y los nombramientos de superiores locales de la provincia. Al otro lado, parece que no descubrió que su posición como provincial hubiera estado arriesgado. De cualquier modo, el humor de los cohermanos que hablaban ingles en América cambió tal para el año 1907 que Durand juzgó sabiamente en reemplazar a Marijon como provincial. Apuntó Pierre Grand en su lugar; pero los problemas de la comunidad en América no fueron solucionados automáticamente.
Reconciliando los religiosos y lo irreverente
Marijon, como maestro de novicios (1884-1890, 1907-1910), o provincial en América (1890-1907), o superior general (1910-1914), fue convencido de que muchos si no todos los cohermanos nacidos y criados en el Mundo Nuevo nunca en verdad adquirieron el verdadero espíritu de religiosos, no como los cohermanos si habían. Recordando su experiencia como novicio bajo Marijon en 1888, M.V. Kelly escribió: "el ya me estaba diciéndome, yo, un novicio, que mientras los miembros de la Comunidad en América eran suficientes bien como sacerdotes, les faltaban completamente en el espíritu religioso." La convicción de Marijon fue compartida por la mayoría de los Basilianos en Francia, y seguramente por Durand, quien escribió como superior general: "la presencia de los Franceses es necesario para mantener el espíritu religioso tanto como la regularidad entre los hermanos en América ."
El entrenamiento de los candidatos Basilianos para el apostolado de enseñar en el Mundo Nuevo por fin causó tensión en la comunidad. El problema era mas que todo una cosa de énfasis. Los provinciales, especialmente Marijon, siempre habían dado énfasis a la necesidad de un entrenamiento completo en estudios eclesiásticos, mientras los consejeros provinciales necesariamente pensaron en forma de preparar hombres jóvenes para el trabajo en las escuelas, cual significó trabajando llegar a la excelencia en estudios seculares y profanos. La diferencia en énfasis apareció mas significante en los momentos cuando el provincial y sus consejeros no estaban de acuerdo sobre candidatos buenos para el noviciado y quien debe o no debe ser recomendado en renovar sus votos.
Un caso de prueba salió en 1905: tres estudiantes jóvenes Franceses, Pierre, Mollier, Roussin, aplicaron en hacer su noviciado en Canadá. Por causa de la situación política en Francia, donde casi todos noviciados de congregaciones religiosos habían sido cerrados, el concilio provincial estaban de acuerdo en admitirlos al noviciado con que deberían regresar a Francia después de profesión. En 1906, después de su noviciado, los tres escolásticos fueron nombrados al escolasticado en Toronto por el provincial, Marijon, y otra vez en 1907 por otro año. Al fin de tres años en Canadá, todavía no estaban suficiente proficientes en Ingles para ser útil en la clase, y pues tres de los consejeros provinciales, Cushing, McBrady and Kelly, negaron recomendarlos para renovación de votos. Ellos explicaron su posición en un reporte a Durand, superior general, pero sus argumentos llegaron a oídos sordos sino enojados. Durand depuso los tres consejeros provinciales y apuntó tres en sus lugares. Sus dispuestos prontos escandalizaron a la comunidad en América. Estos hombres habían sido elegidos propiamente, y mere oposición sencillo no fue nada serio para merecer sus depuestos. Peor todavía, el superior general no tenia ningún autoridad en apuntar nuevos consejeros provinciales.
Cartas de protesta fueron mandados a Durand en Francia, y a la Congregación Sagrada de Religiosos en Roma. Los segundos, por decreto de fecha 30 Noviembre 1909, reincorporó los consejeros depuestos; también llamó por un capitulo general organizado en tierra neutral. En la correspondencia hay evidencia amplia de lo malestar sentido por los Basilianos en América. Henry Carr en 1909 rogó a Durand a darle permiso tomar tres años de licencia y trabajar en una diócesis para que podía vivir "al menos por un tiempo en paz entre extranjeros mejor que siempre en preocupación e irritación entre mis hermanos". Daniel Cushing tomo una vista mas balanceada de la falta de armonía y propuso una solución posible. Escribiendo a Francis Forster, le dijo: "Estoy muy entre los mares en la cosa. La única solución que puedo ver es una división entre dos provincias por las líneas que ya existen. Temo que ni Francia ni Roma puede hacernos funcionar juntos harmónicamente si la confidencia mutua se ha ido – y creo que se ha ido... quizás una división será arreglado cordialmente.” Durand recibió mas que 30 cartas protestando el depuesto. Las cartas de cohermanos en Francia identificaron lo que llamaron "el Cushing-McBrady-Kelly caso" con un espíritu en general de rebelión y nacionalismo entre los cohermanos Americanos.
Capitulo General de 1910
De Julio 5-10, 1910, los 17 capitulantes reunieron en un hotel en Ginebra, Suiza, para el capitulo general cual Roma había requisado, bajo la presidencia de un moderador neutral, Joseph Schwarz, CSSR, el procurador general de los Redentoristas. Diez de los capitulantes eran de Francia, siete de América. Eran unánimes en dos resoluciones: i/ que dos provincias erigidos canónicamente fueran establecidas, una para Francia, otra para América; ii/ que la curia general sea movido de Francia a Ste Anne's, Detroit. En tres otras decisiones transcendentales votaron 11 a 6 i/ a bajar el numero de consejeros provinciales de 4 a 2, y tenerlos nombrados por el concilio general en vez que elegidos en un capitulo provincial; ii/ a conferirle al concilio general en nombrar todos los superiores locales, sin consultar necesariamente al provincial ni su concilio; iii/ elegir como el nuevo superior general a Victorin Marijon.
Sin decir, el capitulo Ginebra crió mas problemas que resolvió. Aparte de la falta de popularidad de Marijon en América como superior general, la lucha entre el concilio provincial y el concilio general apareció ser destinado a seguir sin disminuir. Pero, las tres semanas después de que recibió el reporte del capitulo Ginebra, la Congregación Sagrada de Religiosos salió con un decreto poniendo el numero de consejeros provinciales a cuatro y recetando que fueran elegidos en un capitulo provincial. Las dos provincias de Francia y América fueron reconocidos, pero el decreto crió también la viceprovincia Detroit. Esta ultima provisión fue intentado en pacificar a los cohermanos Franceses en América y también a dar los cohermanos que hablaban Ingles mas libertad en expresión y acción en su provincia propia. El Concilio General quedó preocupado, al decir lo menos, que el concilio general demasiado libre en sus deliberaciones, especialmente en las áreas claves de nombramiento de superiores locales, recomendación de escolásticos a renovar los votos, y entrada de candidatos al noviciado. A un poco de extensión, la Congregación Sagrada para Religiosos compartieron sus aprensiones de la curia general porque ordenó una visita canónica a la comunidad Basiliana y apuntaron a Joseph Schwarz CSSR ser la visitante apostólico con autoridad suprema hasta que la visitación fue cumplida.
La visitación canónica de 1911
Schwarz se encontró incapaz de hacer la visitación oficial en América, y por eso el delegado apostólico en Ottawa, Arzobispo Stagni, nombró a un padre Jesuita, François-Xavier Renaud, en su lugar. Fue el trabajo de Renaud a entrevistar cada Basiliano en América en un intento a localizar las causas del malestar y proponer remedios adecuados. Trabajó desde 1 Septiembre 1 hasta Noviembre 21, 1911, reuniendo en privado con cada cohermano y preguntando dos preguntas básicas: En tu opinión cuales son las causas de los problemas en la comunidad Basiliana en este momento? Cuales remedios sugieres?
Las notas copiosas que Renaud escribió durante las entrevistas revela una consistencia notable. La gran mayoridad repelaron del abuso de poder de Marijon como administrador; unos pocos echaron culpa a M.V. Kelly por fomentar problemas con sus esfuerzas sin cesar en establecer los derechos de la provincia Americana. Muchos llamaron por la renuncia de Marijon y unos pocos, incluyendo el nuevo provincial, Nicholas Roche, recomendaron la despedida de la comunidad de ambos Marijon y Kelly.
Renaud hizo tres recomendaciones en su reporte al delegado apostólico: i/ que M.V. Kelly sea despedido, aunque el visitante fue cuidadoso incluir “No hay ningún reprobación hecho contra su comportamiento moral"; ii/ que Marijon dimite como superior general; iii/ si la comunidad fuera dividida en dos ramas independientes, Marijon podría quedar como superior general del parte en Francia en donde los cohermanos eran generalmente de apoyo.
Fue tarde en 1912 antes de que la Sagrada Congregación de Religiosos actuaron sobre el reporte de Renaud. En su decreto a los Padres Basilianos, recriminaron a los miembros quienes habían mostrado cualquiera falta de respeto al superior general. Nombró a M.V. Nelly como uno que fue mas obvio entre los años con el líder del grupo opuesto a la administración de Marijon y el Concilio General. Kelly recibió una admonición; fue privado de voz activo y pasivo en negocios de la comunidad. El decreto llamó por un capitulo general que se tuviera en Roma en 1913, a cual tiempo los constituciones serán clarificados sobre puntos litigiosos. La Sagrada Congregación no lo vio satisfecho despedir ni Marijon ni Kelly, ni en pedir por la renuncia del superior general.
Capitulo General de 1913
Nueve capitulantes, la mayoría de ellos Franceses, reunieron en el Colegio Canadiense en Roma en Abril 1913 bajo el liderazgo de Monseñor Cherubini, secretario de la Sagrada Congregación de Religiosos. Día tras día, trabajaron con diligencia sobre los artículos de las constituciones Basilianas para normarlos con las normas de institutos con votos simples y quitar cualquier cosa ambiguo entre la autoridad del superior general, el provincial, y los superiores locales. Otra vez, el provincial fue dado dos consejeros, no cuatro, a ser nombrados por el superior general y el concilio general, no elegido en un capitulo provincial. ¿Habían llegado a un punto muerto de nuevo?
El provincial Canadiense, Nicholas Roche, se quejó en una carta en el nombre de los cohermanos Americanos y tomó la oportunidad a expresar de nuevo su disgusto sobre la inhabilidad Marijon a gobernar la comunidad ni entender la punta de vista de los cohermanos Americanos. En el 14 de Agosto de 1913, el Papa Pío X aprobó una versión de las constituciones Basilianas nueva por un periodo de prueba de siete años. A la consternación de Marijon y el Concilio, la versión aprobada reconoció el derecho del capitulo general en elegir al provincial y cuatro consejeros provinciales.
Marijon no podía aceptar el facto de que la Sagrada Congregación de Religiosos había cambiado decisiones graves en un capitulo general. Aunque no intentando estar en contrario de la nueva versión de las constituciones, se sintió justificado en hacer algunas modificaciones en el texto. En particular, él hizo que todas las decisiones del concilio provincial fueran dependientes en la aprobación del Concilio General. Su versión alterada fue escrito a maquina, copiada y distribuida a todas las casa. Sin saberlo Marijon, el concilio provincial en Toronto había recibido una copia verdadera de los constituciones así como publicado por la Sagrada Congregación de Religiosos directamente de Roma. Una observación cuidadoso a las dos versiones mostraba los cambios que había hecho Marijon. Fue el turno de Roma a ser consternados. Cuando las noticias de este abuso en autoridad mas reciente llegaron al la Santa Sede, la Sagrada Congregación de Religiosos avisó al delegado apostólico en Ottawa a invitar a Marijon en entregar una carta de renuncia como superior general. Marijon lo aceptó en su carta del 25 de Mayo de 1914 al delegado apostólico. El primer consejero, James Player, se convirtió al superior general solo por mientras, una posición que iba tener hasta la separación de 1922. Marijon tenia intenciones en regresar a Francia de una vez, pero con el empiezo de la Primera Guerra Mundial, Placer le ofreció hospedaje en la casa curial en Detroit. Lo aceptó.
Llega Padre Forster
Para Francis Forster, no eran nada nuevo las controversias que habían plagado a la comunidad Basiliana entre los años. En el tiempo de la visitación canónica en 1911, Forster había sido uno de los críticos mas fuertes de Marijon, describiendo a su administración cuando era provincial y superior general como "tiránico, absoluto y inconstitucional". Forster entró al concilio provincial en Canadá en 1911, realizó ser provincial en 1916 y fue elegido de nuevo en 1919.
Cuando François-Xavier Granottier, un consejero general, murió 1917, el concilio general, por voto de 3 a 2, eligieron Marijon a tomar su espacio. A pesar los malos tiempos del pasado, Marijon no había perdido nada de su influencia sobre los consejeros generales. había vivido en Santa Ana desde 1914 y presidiendo en las cenas y ejercicios en la casa curial allí. El hombre actuando como superior general, Player, párroco en residencia en Holy Rosary (Santo Rosario), Toronto, vino a Detroit nada mas para asistir en las reuniones del concilio general. Marijon, Grand, DuMouchel y Aboulin fácilmente podían ganar la votación contra Player y Luke Renaud en cualquiera decisión cual lo vieron inaceptable que les llegara del concilio provincial. Una cosa problemática era la cuestión del salario de Granottier cual el provincial negó pagar dentro del tesoro general. Aunque era muy poco así solo, $80 por año, el salario de Granottier se convirtió a un tipo de causa famoso y una cosa de principio en la tensión que había acumulado entre el general y los concilios provinciales.
De momentos mas grandes fue la reelección de Forster como provincial en 1919. Por voto de 3 a 1 el consejo general negó en aprobarlo, y mientras el secretario general, Aboulin, lo pensó no necesario en dar las razones porque lo negaron, como declaró en una carta a Placer como sintieron la mayoridad de consejeros generales en Forster: "Deje que el Capitulo (provincial) eligen otro hombre o dejar la posición vació... No es suficiente que él debe tener la capaz; nadie lo niega; también debe merecerlo… ¿Que ha pasado a espíritu religioso? ... Luego, el negocio sobre el salario de Padre Granottier y la obediencia obstinado juntos con injusticia flagrante". Player luego pasó la carta al capitulo provincial cual estaba en progreso. Forster tenia derecho a recurrir al delegado apostólico, y en la primavera en 1920 la Congregación de Religiosos dirigieron el proceso de un capitulo general, "para la elección del Superior General y para discutir las preguntas mas importantes cuales molestan al Instituto".
Los consejeros generales hicieron una petición de la fecha 22 Abril 1920 pidiendo a la Congregación de Religiosos a declarar un capitulo general en Roma en Septiembre de 1920, pero Player negó firmar la petición. Averiguó que el costo será demasiado porque significaba que 9 capitulantes viajando de Canadá a Roma, y 3 desde Francia. Ni siquiera, con la curia ahora en América, pensó que el capitulo general debe estar allí. La petición fue al delegado apostólico mientras en otra carta separada Player explicó porque negó firmar la petición. Roma quedó de acuerdo con Placer y negó la petición. Pero cuando Player comunicó la respuesta de Roma a los consejeros generales en Detroit, Aboulin respondió a la ves, y que presumimos de parte de la mayoridad del concilio: "Los Consejeros General deciden desde este punto a corresponder directamente sobre todas las preguntas que les interesan a la Sociedad con el Delegado Apostólico de Canadá". Se habían efectivamente desconectado de su propia cabeza.
Pero había mas en riesgo que los gastos y lugar del capitulo general. Según las constituciones de 1913, el capitulo será hecho de los seis miembros de la curia general (Player, Grand, Marijon, Renaud (Luke), DuMouchel, Aboulin) y los dos provinciales con cuatro delegados, es decir, dos de América y dos de Francia. La mayoría de los capitulantes fueran de Francia. Los miembros del capitulo provincial eran muy conscientes sobre como no estaba balanceado y pidieron a Forster ir a Roma con unos representantes de la provincia Americana a que cambiaran la composición del capitulo general. querían prevenir la elección de un superior y una curia cual casi seguramente “seguirán con nuestro conflicto interminable" y frustrar el trabajo de los cohermanos Americanos en sus escuelas y parroquias. Forster creó que “ la verdadera vida de la Comunidad” era amenizado. Luego en Julio el concilio provincial nombró a los padres Côté y Powell a acompañar a Forster a Roma; reunieron allá con Placer quien había estado de vacaciones en Inglaterra. En Roma, presentaron su caso por mejor representación de los cohermanos Americanos en un capitulo general. Específicamente pidieron i/ que los miembros de la curia general fueran excluidos del capitulo que ya llegaba; ii/ que el capitulo fuera compuesto en el provincial Francés y dos consejeros provinciales, el provincial Canadiense y dos consejeros provinciales, mas un delegado por cada 12 miembros de cada provincia, es decir, 4 delegados de Francia, 7 de América.
La decisión de la Sagrada Congregación de Religiosos llegó a Player tarde en Febrero 1921 vía el delegado apostólico. El capitulo general lo tuvieran en el Colegio San Miguel (St. Michael's College), Toronto, 14 de Junio 1921, y la composición del capitulo será exactamente como pedido por Player y Forster, cual incluyó la exclusión de la curia general.
En verdad, el capitulo de 1921 no pasó por fin. Los cohermanos Franceses en su capitulo provincial en Aubenas, en oír la decisión de Roma, decidieron en el 31 de Marzo, 1921, a pedir separación completo de la provincia Americana. Su petición no encontró nada de oposición ni sorpresa aparente en América. Después de que habían llegado a un acuerdo razonable había por términos amigables, la Santa Sede hicieron publico el Decreto de Separación de 14 Junio 1922 en que la Comunidad Basiliana se hizo dos congregaciones religiosos distintos, los Sacerdotes de San Basilio de Viviers, Francia, y los Sacerdotes de San Basilio de Toronto, Canadá. Entre unas semanas, cada rama tuvo su propio capitulo. Los Franceses eligieron a Julien Giraud como superior general, y los cohermanos en América eligieron a Francis Forster.
La obra enfrentando a Forster después de 1922
1922, pues, marca la empieza de los Basilianos en América como una congregación religioso oficialmente reconocido. Fue una cosa tener prueba documentado de tal cosa tan importante en la historia Basiliana, pero en verdad otra cosa a traducirlo a una realidad en las vidas diarias de los miembros. Forster fue enfrentado con una obra enorme. En un mano, tenia que enseñar a los cohermanos lo que significaba ser un religioso según las prescripciones del Código de Derecho canónico de 1917. Los votos canónicos de pobreza, castidad y obediencia eran esenciales a la vida religiosa; pero había una necesidad en un serie de constituciones definitivos y aprobados, tanto como una regla general y reglas locales para ayudar en hacer mas uniforme el espíritu religioso y el estilo de vida. Al otro lado, no quería dar la impresión a sus cohermanos que sus vidas desde ese punto serán muy diferentes. Todos habían entrado a la comunidad en buena fe, y sin pensar en los comentos de Marijon, ya se creyeron como religiosos ya, con un espíritu religioso. Muy pocos de los cohermanos, incluyendo a Forster, sabían alguna cosa sobre el decreto Romano de 4 May 1898 mandado a Adrien Fayolle cual expresó claramente que los Basilianos tendrán que considerarse como una “modalidad piadosa, no una congregación o instituto religioso verdadera" si no profesaran el voto común regular de pobreza. En el siglo noveno décimo, desde su empiezo, los Basilianos habían tomado la opción de un voto de pobreza modificado o atenuado. Averiguaron que tal voto era mas en línea con la vida de los cleros seculares de quienes habían descendido en primer lugar y de cual sus miembros los habían formado en los seminarios menores.
Enfrentando las exigencias de pobreza
Al principio nos ayudará repasar a la naturaleza del voto de pobreza por cual los Basilianos vivieron hasta 1922. Sus características principios eran i/ que los cohermanos se quedaron con propiedad radical de cualquier propiedad o monedas que posesionaron; ii/ que el uso y usufructo de lo mismo tenia que tener permiso del superior local; iii/ los miembros recibieron un salario o reparto anual, $80, de cual podían usar como quisieran; iv/ los miembros podían quedar con sus estipendios de misas y casuales y usarlos como ellos querían; v/ no iban a tener acumulación de fondos de un año al próximo. Aunque el valor monetario de las posesiones de alguien variaban en cada cohermano, una situación que a veces acogió un sentido que dividió entre “los que tenían” y “los que no tenían”, los cohermanos en general trataron en vivir por el espíritu de pobreza evangélico y cualquier extra que les sobraron al fin del año fue en ayudar a los estudiantes mas necesitados, normalmente en forma de becas.
El capitulo general de 1922 votaron a favor en ser una congregación religioso con los tres votos simples. En el caso de pobreza, el voto “nuevo” conservó los primeros dos características del voto “antiguo”, es decir, de propiedad radical de dinero y pertenencias, y permiso del superior local para el uso y usufructo del mismo. Requirió, sin embargo, que todos los estipendios y casuales fueran entregados al tesoro publico; y mas, ya no iban a tener un salario regular. Estos dos condiciones efectivamente eliminaron la acumulación en fondos de un año al próximo. Dinero personal como fuera necesitado será pedido del superior local. Un patrimonio quedará propiedad del individuo, y podría ser donado a un familiar. En los regalos, si eran de algún valor, tenían que ser declarados al superior local y era necesario pedir permiso en usarlos.
Parece que estas clarificaciones no se detallaron en el capitulo de 1922. Los capitulantes estaban a favor del estado de una congregación religiosa canónica, pero dos mociones pasaron cuales quitaron importancia un poco de las exigencias del “nuevo” voto de pobreza. El primero, movido por Henry Carr, se leyó: “Este capitulo resuelve que el Instituto en el futuro debe proveer tan generosamente como ha en el pasado en las necesidades y recreaciones de sus miembros. El segundo, movido por M.V. Nelly, fue a favor del estado de una congregación religiosa mas que una pia sodalitas, pero incluyó que sea una congregación religiosa “con lo menos desviación de la practica del presente del Instituto cual tolerara Roma”. Las dos mociones pasaron.
Los cohermanos tuvieron un año en pensar sobre las resoluciones del capitulo de 1922. Cuando congregaron en el Colegio San Miguel en junio 1923 para el retiro del año, la mayoría firmaron la declaración en cual aceptaron el voto simple de la pobreza “como expresado en las Constituciones preparados por el Capitulo que tuvieron en agosto de 1922..." Los que no firmaron eran libres quedarse bajo el voto antiguo, o a salir de la comunidad. Los Basilianos en América en 1922 numeraron 59 sacerdotes, 32 escolásticos, 5 novicios. En 1923, 3 sacerdotes decidieron quedarse bajo el voto antiguo, 9 sacerdotes y 1 escolástico decidieron salir de la comunidad. Ya para 1925 los números no habían incrementado sobre todo, 57, 32, 5 respectivamente, cantidades cuales dejo a Forster incomodo. Quedó convencido sin embargo que los Basilianos habían hecho la cosa correcta. En cierto, crecimiento y expansión ya casi llegaban.
Durante su visita a Roma en mayo 1923, Forster tuvo que explicar a la Sagrada Congregación de Religiosos de las motivaciones del capitulo de 1922 con respeto al voto canónico de pobreza: "Los miembros del Capitulo querían eliminar inigualdades en ganancia que un voto limitado de pobreza hiciera posible; inigualdades que mas pronto que no concibieran el sentido de malestar. El capitulo general no tuvo la intención ni el deseo en imponer nuevas privaciones sobre los miembros del Instituto… Deseaba un cambio en la manera mas que en la medida de mensualidades a los miembros”. Curiosamente, no fue el voto de pobreza en que concernía a Forster mas que todo; mas era el titulo canónico a ordenación, mensae communis, cual los Basilianos habían disfrutado entre los años en buena fe, pero cual, según el entendimiento del capitulo de 1922 sobre el Código de Derecho canónico, fue permitido a congregaciones religiosas, no a sodalidades piadosas. Refiriendo al indulto de 4 de mayo de 1898, Forster escribió: "Superiores Generales con un Indulto de Roma en cuales aplicaron en nombre de la Congregación de los Padres Basilianos tenían los miembros ordenados titulo mensae communis. El Capitulo tomó el punto de vista de que este titulo en el Códice fue reservado a Congregaciones Religiosos y que para hacerlo útil, debamos preguntar a Roma en seguir a nuestro Instituto el estado dado de parte del Papa Pío IX y en consecuencia debamos tener el voto simple en pobreza, tanto como otros Institutos Religiosos." Era por esta razón, según Forster, que el capitulo de 1922 sintió obligado en decidir a favor del voto simple de la pobreza, "en orden a cumplir con los leyes de la Iglesia, en orden a asegurar el derecho al titulo mensae communis para ordenación." También incluyó: "Si el Capitulo había sido capaz en convencerse de que Roma hubiera permitido al Instituto a usar el titulo mensae communis mientras reteniendo un voto de pobreza modificado, ningún cambio hubiera sido hecho en los artículos de las Constituciones sobre la pobreza".
La Sagrada Congregación de Religiosos no tenían tanto problema con el uso del titulo mensae communis para Basilianos. Si un sanatio fuera necesitado para las irregularidades del pasado, será permitido. Las palabras propias en las Constituciones Basilianas era otra cosa, en particular, la sección sobre pobreza. Escribiendo a Forster en 1928, uno de los consultantes en Roma mostró su descontento: “ Según el voto de Pobreza, los Constituciones del presente se me parecen insatisfecho. Hay la intención en hacer el voto de Pobreza, como lo hacen normalmente en otras Congregaciones con votos simples, y al mismo tiempo, un deseo en retener algunos derechos según la propiedad y el uso de propiedad… Es difícil en ver como, en practica, tales derechos o limitaciones del voto no resultaran en la destrucción del espíritu de pobreza. Dudo mucho que la Comisión estarán de acuerdo en dejarlos así como son". Forster averiguó que reteniendo algunos derechos a propiedad y el uso de propiedad refirieron mas que todo a regalos de poco valor, y sintió seguro de que a Roma no les interesaba las cosas pequeñas. Sin embargo, los artículos pertinentes de las constituciones no eran específicos; podrían ser interpretados como cosas de valores mas grandes.
En ver al pasado, uno puede ver que los cohermanos en América tenían dificultades en llegar a un entendimiento claro en las exigencias del voto de pobreza por la razón simple de que Forster mismo descubrió lentamente después de 1922 todo lo que tenían que hacer en el voto simple. Mas, era una cosa conocer las prescripciones del nuevo voto, pero otra en practicarlas. Ya en el tiempo de la muerte de Forster en 1929, la sección sobre pobreza en las constituciones todavía no había recibido aprobación definitivo desde Roma.
Por mientras...
Mientras el trabajo de la comunidad en América continuó en las escuelas y parroquias. Algunas nuevas obras se notaron en ser responsabilidades de largo tiempo. Nuestra comunidad adquirió a Strawberry Island (Isla de las Fresas) en 1922 como casa de verano para los escolásticos; maestros Basilianos fueron al Instituto Aquino, Rochester, a trabajar, primero de 1927 a 1932, y luego de 1937 adelante. Catholic Central High School, Detroit, abrió en 1928 bajo dirección Basiliano; también en 1928 los Basilianos fueron puestos en cargo de la parroquia Santa Ana en Houston. El próximo año, 1929, pasó la fundación del Instituto para Estudios Medievales en Toronto. Algunos otros trabajos fueron por poco tiempo: la presencia Basiliana en St. Mary's Seminary, Laporte, pasó de 1901-1911, y en St. Basil's College, Waco, desde 1899-1915. Basilianos también enseñaron y administraron en el Colegio Santo Tomas, Chatham, N.B. desde 1910 a 1923.
Para 1928 Basilianos en América numeraron 147 miembros : 85 sacerdotes, 39 escolásticos, 23 novicios. Fue un incremento de 53 miembros mas que las figuras de 1925. Los números siguieron incrementar sobre las próximas cuatro décadas.
Con su ahogada trágica en 1929, Forster no vivió a ver las constituciones aprobadas definitivamente por Roma en 1938. había hecho éxito en subiendo el nivel de conocimiento de Basilianos a la necesidad en tener reglas gobernantes y claras, pero escritos. También luchó en sus propios directivos a superiores y pastores en tenerlos observados:
Sin que los fieles en general observaran la constitución, ninguna sociedad religiosa puede seguir a existir, porque una sociedad debe ser uno, y no puede ser uno y seguir como uno sino todos sus miembros tengan una norma común en la forma de una constitución escrita cual es independiente de las varias voluntades y metas de superiores que siguen. La constitución no debe ser permitido a que no llega a ningún dirección. Debamos constantemente tenerlo frente a nuestros ojos y seguir sus recetas.
Forster también pegó mucha importancia a reglas, ambos generales y locales:
Quiero decir una cosa sobre la sabiduría en acercarse a la regla de los Basilianos para maestros y estudiantes. Era una regla construido sobre experiencia y tenia buenos resultados cuando lo siguieron fielmente. Nuestros fracasos son por tanto culpa de que lo hemos desatendido…Religiosos no pueden ser hechos sin una regla y no pueden dar resultado en su trabajo sin observar a su regla. Jóvenes Católicos no pueden crecer a hombres buenos y Católicos si no sean disciplinados en sus días formativos de escuela.
Forster dio testimonio una ideal a Basilianos maestros y pastores mismos. Se queda que veamos cuales esfuerzas han sido hechos a llegar a esa ideal o a hacer una de nuevo.
Que tan lejos hemos llegado?
Como una espada de dos lados filosos, el titulo de arriba en forma de pregunta podría cortar en dos vías. Podría significar que tanto hemos cumplido en medir a la ideal de vida religiosa como tomado por la comunidad en 1922. También podría ser interpretado en que tan lejos hemos alejado de esa ideal a construir para nosotros mismos una nueva ideal. No es cuestión que aplica solo a nuestra situación como comunidad. Todas comunidades religiosas, normalmente en capítulos generales, tienen que discutir donde están y a donde van, tomando en cuenta los tiempos y necesidades cambian. Mas fundamentalmente quizás es pregunta que cada miembro tiene que preguntar a si mismo en una revisión personal de vida. Por la meta de este estudio veamos a los archivos a ver como entendió nuestra comunidad sobre que era vida religiosa después de 1922 y cual evidencia hay en las esfuerzas en vivirlo en nuestras casas.
Legado de Forster
En cartas a superiores y pastores, Forster, como Superior General, trató en ejemplar una ideal religiosa para Basilianos en las casas locales. Las siguientes palabras fueron escrito por él en 1923:
-- Cuando un miembro del Instituto está apuntado a la posición de superior religioso en una de nuestras escuelas...está puesto a la cabeza de un grupo de religiosos y se hace su responsabilidad en proveer que esa vida religiosa sea mantenido en la casa a cual está en cargo.
-- Se hace su responsabilidad en ver que cada miembro de su personal haga su trabajo con eficiencia.
-- Es la responsabilidad del superior en saber la constitución bien, a observarlo el mismo y tenerlo observado por los miembros de su casa.
-- La Constitución debe ser leído públicamente dos veces al año. La meta en leerlo es en recordar a los miembros de nuestras responsabilidades como Basilianos.
-- La constitución receta una reunión del consejo local una vez cada mes…En estas reuniones el concilio deben discutir tales preguntas como estos: Están los ejercicios religiosos bien asistidos? Están haciendo los maestros su trabajo en una manera satisfecho? Está la casa bien iluminado, bien calentado? Está limpia la casa? Que tal sobre la mesa del comedor? Está bien? Se ve limpio la casa y la propiedad? Los estudiantes están trabajando bien? Llegan a clase preparados? Que tal sobre el trabajo en el salón de estudios y en cuartos privados? Que sobre la disciplina de los estudiantes? Sobre su piedad? Como podemos sobrepasar las debilidades que aparecen en las enseñanzas de algunos hombres? Cuales pasos deben ser hechos en corregir cualquier abuso que existe?
Forster recordó a los superiores del reporte mensual que tenían que entregar al superior general, y los consejeros locales de sus reportes cada 3 meses, sobre temas de disciplina religiosa y la condición académico, financiero, y material de la casa o escuela local. Una carta similar fue a todos pastores y sus asistentes.
El entusiasmo que tuvo Forster en la observancia exacta de constitución y regla parece que no fue compartido por todos los miembros. En su reporte al capitulo de negocios en 1925 el superior general lo vio necesario en llamar los miembros a orden:
Los reportes que han llegado de los superiores locales respetando la observancia de la regla en sus casas indicará una condición saludable en general. Pero voy a ser candido suficiente en decir que el Concilio General no comparta en medida completa el entusiasmo de las cabezas locales. Encuentran demasiado ausencias de los ejercicios espirituales, demasiado indiferente un actitud, a veces una demora irreverente de parte de algunos presentes en los ejercicios, demasiado saliendo de la casa aparte de las tardes normales mencionados en la regla, una falta de respeto serio de la regla en acostar (10 pm), con irregularidad como consecuencia en la meditación de la mañana, poco importancia en la regla de silencio y una gran negligencia en poner la sotana en todas horas del día cuando estamos en casa… Yo se definitivamente que las recetas de las constituciones son ignoradas constantemente. (Forster da dos ejemplos: el fracaso de la mayoría de los cohermanos en hacer su ultima voluntad y testamento, y de los consejeros locales en entregar sus reportes.) Cuando la constitución sea tratado con tanta indiferencia, podemos interpretar que la regla lo hacen de menos.
En insistir en observancia externo, una prometa como si fuera de fidelidad interno, Forster estaba haciendo o que todos superiores mayores creían que era su responsabilidad. En misma manera, fracaso en cumplir en todas las recetas de la ley escrita de ninguna manera era único a la comunidad Basiliana. El desafío que encontró Forster era único en este sentido, sin embargo, que tuvo que hacer religiosos en sentido canónico los hombres quienes estaban puestos a una manera de vida comunitaria mas relajado e informal. Supo que las maneras antiguas no se murieron fácilmente; por eso la importancia en entrenar con cuidado en el noviciado y escolasticado. Su nombramiento de Louis Bondy al oficio de Superior del seminario San Basilio (1928-1934) fue una señal visible a la comunidad de que una completamente nueva generación de Basilianos jóvenes iban a adquirir ambos entrenamiento serio e intelectual y una mas grande apreciación de vida religiosa como entendido por la Iglesia y recetado por las leyes de ese tiempo. Un patrón fue puesto para los siguientes 30 años.
Al capitulo de 1925, Forster habló de una “plataforma” que tenia para la comunidad. Incluyó tales recomendaciones como: un programa en las escuelas para aumentar vocaciones, una diploma de universidad para cada seminarista capaz de cumplirlo, estudios avanzados para “hombres prometedores”, mejores cursos en teología en el escolasticado. Otra tabla en su plataforma de 1925 dio a Basilianos un nuevo sentido de identidad y misión:
A focalizar en tomando cargo de escuelas secundarias para los Obispos y cleros de los Estados Unidos y Canadá. El terreno era inmenso y tanto como se yo no hay ningún Instituto de sacerdotes en este lado del Atlántico atentando en servir en este terreno. Con licenciados y facultad entrenando aquí, no hay duda que podamos hacer éxito en este trabajo.
Forster admitió que había ventajas temporales tanto como espirituales:
Exige inversión relativamente pequeño y dará un entrego mas lucrativo que los colegios cuales eran propiedad del instituto.
Una semilla había sido sembrado y madurará especialmente durante los generalatos de Henry Carr (1930-1942) y Edmund McCorkell (1942-1954).
Ya para diciembre 1926 Forster sintió comprometido en hacer otra carta larga a los superiores locales. Deberían hablar con firmeza en conferencias regulares sobre cosas espirituales:
Nuestros miembros han entrado la vida religiosa para que sus vidas individuales puedan ser dirigidos por una regla y por la voz viva de un superior. Es una herejía religiosa entender que un miembro de la comunidad debe estar dejado solo para trabajar por su propio salvación.
Forster tocó una cantidad de puntos en esta carta donde fracaso de parte del superior en hablar en abusos posibles podría llegar a deterioro serio en la calidad de vida religiosa en una comunidad local. Sobre la pregunta de piedad, escribió:
Algunos hombres van a crecer a olvidar que el Oficio Divino es una oración. Se van a poner contentos si día tras día lo dicen enteramente desde la Aperi hasta el Sacrosanctae... Van a desarrollar el costumbre en aplazando el Oficio hasta el fin del día. Luego lo dirán con prisa innecesario. La misma falta de cuidado va a seguir algunos miembros hasta el altar. Van a decir la Misa sin consultar al Ordo… sin atención necesario a las rubricas… Acción de Gracias después de la Misa será de prisa. A veces, será hecho en manera sentada... o lo van a hacer afuera de la iglesia o capilla completamente contrario a la practica de la comunidad desde el principio. En los ejercicios espirituales harán posturas que van a escandalizar los miembros recién profesados y simplemente invitar sueño. Las visitas privadas al Santísimo lo van a postergar hasta una hora ya tarde o olvidarlo completamente.
En estilo similar, Forster animó a los superiores a hablar en conferencias sobre puntualidad en ejercicios comunes y clases, sobre la regla de silencio, sobre horas limitadas para recreación, sobre trabajo y estudio. Dio énfasis especial sobre la necesidad de que todo sea limpio y arreglado: "Si una casa está desarreglada o sucia, los laicos crean tanto disgusto como lo piensan de mal comportamiento... no hay excusa por cuartos sucios, escritorios desarreglados, armarios desarreglados en una casa religiosa. Hay solo una razón por eso y esa razón es la pereza".
En un párrafo final Forster reesforzó el papel del superior como un guardia vigilante sobre almas.
En conclusión, permíteme repetir que religiosos no deben estar dejados solos en trabajando para su propia salvación. Tienen derecho de la ayuda de una regla reesforzada y de la orientación de su superior. Una casa no va prosperar si el superior no es vigilante en ver debilidades y abusos o si es demasiado tímido en hablar… Un superior ciego y tonto y un superior tímido es un hombre peligroso. Al contrario, un superior quien es vigilante, nunca permitiendo que abusos entren o que sean olvidados, quien insiste en regularidad, quien representa orden y limpieza pos toda su casa probará como una bendición a sus cohermanos y encontrar éxito en su administración.
Estos pasajes extendidos quizás sirven en mostrar que tipo de superior religioso era Forster mismo y que exigió de Basilianos ahora que eran religiosos canónicos. quizás nos ayudarán en evaluar la distancia que hemos viajado entre ese tiempo y hoy mismo. Cual efecto tuvo las esfuerzas sin cansancio sobre la comunidad Basiliana? Unos pocos pasajes de los archivos después de su muerte quizás nos darán una idea.
La era después de Forster
Si alguien puede juzgar por el reporte del superior de St. Thomas College, Houston, al capitulo general de 1933, apareciera que habían escuchado a Forster. John O'Loane, quien no era el tipo de hombre perezoso en cosas de reglas ni de constituciones, fue capaz en reportar positivamente sobre el estado de la comunidad local: "Durante el año pasado la vida religiosa de la casa ha sido buena. La regla ha sido bien observado por todos los miembros... El espíritu fraterno ha sido encomiable."
También, desde St. Michael's College, Toronto, el superior, Henry Bellisle, entregó un reporte favorable, notando, sin embargo, que los cohermanos vivieron una vida de pobreza pero fracasaron en entender el espíritu del voto:" La depresión ha traído a nuestra casa para mucho de nosotros el valor del dinero. Ha estado una disminución de gastos entre los cohermanos y muy bien reconocimiento general de la necesidad de economía. Hay todavía muy poco agradecimiento en la necesidad de practicar el espíritu del voto de pobreza. Los miembros siempre están pensando en las necesidades sobre el voto según pobreza y dar muy poco importancia en practicar su espíritu." Bellisle no dio ejemplos específicos. Tomará tiempo para que la comunidad entenderán como el voto religioso de pobreza afecto la vista de cada individuo y la vida común.
Henry Carr
Henry Carr, superior general de 1930-1942, era menos de mente canónico que su antepasado del oficio, Francis Forster. Carr sintió que la ley fue intentado primariamente para los ordenes grandes y congregaciones, y que algunos de las recetas no aplicaron a una pequeña congregación, un tipo de familia, en donde todos conocían a todos. Dedicó mas de su atención a la extensión del apostolado Basiliano. En el capitulo de 1928, el y Edmund McCorkell tenían puesto la idea de un instituto de estudios avanzados de estudios medievales. La fundación se realizo en 1929, con Carr como su primer presidente. Ya para 1934 había mandado siete sacerdotes a estudios avanzados en preparar para trabajo en el Instituto de Estudios Medioevales. También dio mas esfuerza al apostolado de preparatorio, subiendo el porcentaje de sacerdotes maestros in preparatorios de 39% en 1930 (36 de 92) a 50% en 1942 (86 de 173). St. Mary's Boys High School en Calgary llegó bajo la dirección Basiliana en 1933, y, como mencionado antes, Basilianos regresaron al Aquinas Institute, Rochester, New York, en 1937. También se debe mencionar aquí St. Thomas More College, Saskatoon, un colegio de artes liberales en la Universidad de Saskatchewan, lo marcamos desde 1936, fundado por Leonard Rush y Gerry Anglin. Mas, en un espíritu de evangelización, Carr dio animo a trabajo de misionero. Empezó con una visita a los inmigrantes Mexicanos que vivían al oeste de Houston en 1935, en una área de unos 5000 miles cuadradas. Ya para 1939 los Basilianos tenían su primer Centro de Misiones, en Rosenberg, de cual las esfuerzas misioneras entre Latinos siguió creciendo.
El reporte de Carr al capitulo general en 1936 fue positivo en tono, a la misma vez elogiando y animando. "Vas a encontrar en los reportes de los Superiores locales la condición de disciplina religiosa entre la Comunidad. No tengo nada mas que incluir aparte de indicar un breve nota que la disciplina religiosa ha sido bueno y uniforme." Aisló a la comunidad en Assumption College, Windsor, como mereciendo mención especial por los sacrificios que los miembros habían hecho en los intereses del colegio.
Edmund McCorkell
Aunque las cantidades de cohermanos incrementó con regularidad durante el generalato de Carr, la comunidad Basiliana en América en 1942 fue mas o menos pequeño pos la extensión de sus actividades: 171 sacerdotes, 107 escolásticos, 17 novicios. Ya para el tiempo en que McCorkell terminó su mandato como superior general en 1954, la comunidad numeró 312 sacerdotes, 196 escolásticos, 23 novicios, por in total de 531 miembros. Esos doce años, 1942-1954, vio que abrimos dos nuevos colegios de artes liberales, la Universidad de Santo Tomas, Houston, en 1947, y St. John Fisher College, Rochester, N.Y. en 1951. En Canadá una escuela preparatorio para jóvenes, St. Charles Collage abrió en Sudbury en 1951; también ese mismo año hicimos una entrada a la University of British Columbia con St. Mark's College, Vancouver. No se puede decir que McCorkell dio una nueva visión a la comunidad; mas combinó la obra que había empezado Carr y lo siguió con entusiasmo. McCorkell será recordado como el que restauró la unidad a la familia Basiliana cuando con colaboración completa de Charles Roume, con éxito negoció la reunión de las ramas Franceses y Americanas en el capitulo general en 1954. Su sucesor en oficio, George Flahiff, efectuó el decreto de unión en Annonay en la fiesta de San Miguel el arcángel, 29 septiembre 1955. Este evento feliz sumó una cantidad importante de sacerdotes jóvenes y energéticos Franceses a la congregación Basiliana.
En dirección de un mejor entendimiento del voto de pobreza
Uno de las decisiones hecho por el capitulo general en 1954 toco sobre la pregunta de pobreza religiosa, en particular, regalos a los cohermanos. Se leyó:
Este capitulo acepta con obediencia filial a la observación hecho por la Sagrada Congregación de Religiosos en la ocasión de la ultima reporte quincenal, a saber, `Superiores van a vigilar sino pobreza religiosa sea relajado, especialmente en la cosa de regalos de parte de personas de afuera. En esta tema delicada deje que sea observada especialmente las normas de la ley común, las constituciones, y las opiniones aceptadas de autores aprobadas'.
Un caso instructivo sumergió en 1956 cuando un cohermano sacerdote en América preguntó al Superior General, George Flahiff, si pudiera acompañar a su tío y tía a Europa por como seis semanas en el verano, con todos los gastos pagados. La oferta fue regalo personal al sobrino y costará nada a la comunidad. El permiso fue recibido en el negativo, pero Flahiff tomo el tiempo en explicar extensivamente porque no podía dar permiso. Su explicación presenta una resumen perspicaz en como pobreza fue considerado en las eras de ambos Carr y McCorkell:
La petición que hiciste es uno que probablemente hubiera recibido una respuesta afirmativa fácilmente hace unos pocos años. Padre McCorkell fue muy generoso en dando permiso por viajes a Europa tal como mencionaste. Sin embargo, no fue sin cierto recelos en que si nuestra practica fue según las vistas de la Santa Sede en tales cosas. Pensando en esto, preguntó a p. (V.L.) Kennedy hacer preguntas, cuando Padre cambió lugar con p. McLaughlin en Roma en la primavera de 1952. Padre Kennedy lo hizo con el cuidado acostumbrado, y fue directamente a consultores de la Sagrada Congregación de Religiosos. Como resultado de lo que encontró, p. McCorkell fue esforzando en cambiar su posición durante los últimos dos años de su termino de oficio y yo mismo no encuentro ninguna vía alrededor de la interpretación dado hace cuatro años, es decir, en tanto que viajes son casi iguales a regalos personales de parte de familiares o amigos; que la Comunidad mismo todavía debe mandar un hombre por la meta de estudios o otras razones validas sea todavía posible. Quizás ayudará si lo explico.
La mayoría de Religiosos, y ciertamente Basilianos, han estado aprendiendo mucho en los años recientes sobre una obligación de la vida religiosa que antes había sido olvidado sino ignorado. Preguntas sobre regalos, gastos, etc., normalmente eran averiguados en luz de las obligaciones que sumergen de nuestro voto simple de pobreza, a saber, que no se puede hacer ningún uso con ellos sin permiso. Fue mas o menos supuesto que permiso podría ser dado por prácticamente todo y quizás también que un Superior fue muy poco razonable si no generalmente daba tales permisos, especialmente si no costaba nada a la Comunidad. Pero esto no tomó a cuenta de Canon 594 #1 cual dice claramente la obligación de todos religiosos en dirigir la vida común, asta en cosas de ropa, muebles, alimentos, etc. Algunos pensaron en la vida común como que primariamente todos deban tener exactamente lo mismo. Esto no está desconectado de eso, supongo, pero como una consecuencia. La vid común parece significar que nosotros vivamos de un fondo común, mejor que lo que acumulamos como individuos, sea como regalos o ganancias. Si lo que está permitido a nosotros fuera dicho en forma de esta cosa, pues, habrán discrepancias graves según como las familiares y amigos de uno tenían mas o menos dinero, fueran mas o menos generosos. Padre Kennedy fue dicho definitivamente que hay ciertos permisos que un Superior simplemente no puede dar, si no, está reprobando ver la observación de la vida religiosa, cual es gobernada por mas que solo la practica relacionando estrictamente al voto de pobreza. La manera mayor en cual la vida común sea ofendida contra es por manera de regalos ‘personales’; y por regalos ‘personales’ es decir no solo dinero y objetos recibidos, pero también viajes extras, vacaciones, etc., financiados por otros aparte de la Comunidad.
Siguiendo los principios declarados en esta carta, Flahiff se encontró atado en negar una cantidad de preguntas similares tarde en la época de los 1950's. En cada caso, tomó mucho tiempo en explicar las razones por no dar el permiso. Sintió que era u responsabilidad “en tratar de ayudar a la gente vivir la vida religiosa mas perfecto, aunque a veces se encontraba sacrificios verdaderos y a veces dolorosos. había una vez”, escribió a un cohermano en 1959, "cuando no entendimos todas las implicaciones de la vida religiosa y parecía que éramos mas libres y dejados en algunas de estas cosas. El Papa Pío XII hizo peticiones repetidas a religiosos en tomar made su manera de vida entera mas serio y ser personas ejemplares de fidelidad que era su meta en la Iglesia."
De la carta al espíritu
En 1959 el Papa Juan XXIII llamó por un concilio ecuménico, cual en verdad ocurrió de 1962 hasta 1965 y se conoció como el Segundo Concilio Vaticano. Iba ser una renovación de la Iglesia Católica Romana, un aggiornamento con la intención en hacer la Iglesia tener mas sentido en el mundo moderno, mientras manteniendo fidelidad completa al espíritu y enseñanzas del Divino Fundador. Al mismo tiempo el Papa llamó por una revisión del Código de Derecho Canónico, y aquí también, como en el concilio, tuvo en su mente “la renovación de Vida Cristiana.” El Papa Pablo VI en Ecclesiae sanctae pidió a ordenes religiosos y congregaciones a reformular sus constituciones y reglas manteniendo la tradición del espíritu del concilio.
Para nosotros Basilianos, nuestra Constitución, cual había estado aprobado definitivamente en 1938, se hizo la Vía de Vida Basiliana, nuestro documento básico, una "guía personal y comunal para nuestra vida", a cual fue conectado documentos separados, Gobierno Basiliano y Costumbres Basilianas. Aunque contienen las normas jurídicas delimitando al carácter, objetivos y medios de la congregación, estos documentos, como los del Segundo Vaticano, y también como el Código mismo revisado, son mas inspiradores en su expresión que eran los textos Basilianos después de 1922 había sido acostumbrado; invitaron mas que recetaron. Lo mismo puede ser dicho sobre los documentos básicos de muchos otros institutos de vida consagrada. En común con todos los fieles de Cristo, cristifideles, los miembros de estos institutos están invitados en seguir caridad perfecta, pero están llamados por Dios en adoptar maneras especiales por cuales cumplen esa meta, específicamente, los consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia.
El voto de pobreza, cual Basilianos han intentado definir y vivir entre los años según su tradición, viene de las palabras de Cristo en el evangelio: "Bienaventurados son los pobres en espíritu." La naturaleza que invita del texto en La Vía de Vida Basiliana números 14-24, es muy en la tradición usado en el Código Revisado de Derecho Canónico, cual dice: El consejo evangélico de pobreza en imitación de Cristo, quien por nuestra causa fue hecho pobre cuando era rico, entalla una vida cual es pobre en realidad y espíritu, sobrio e industrial, y un extranjero a las riquezas." El Código tiene cuidado en notar que todos los tres consejos serán vividos según la ley de cada institución.
La Constitución Basiliana tomo mas o menos 116 años en adquirir aprobación definitivo de Roma, 1822-1938. Nuestros documentos renovados después del Segundo Concilio Vaticano tomo nada mas que 16 años, 1967-1983, un logro extraordinario en si mismo, por cual los superiores generales entre esos años difíciles, Joseph Wey (1961-1973) y James Hanrahan (1973-1981), pueden directamente clamar mucho del crédito. Si La Vía de Vida Basiliana y los documentos relacionados han llegado a ser como dice Ulysse Paré, superior general 1981-1989, "un vinculo de unidad e inspiración compartido entre la familia Basiliana entera" es la pregunta que nos enfrenta hoy día.
Comparados con los Benedictinos, Cistercienses, Franciscanos y otros ordenes grandes en la Iglesia, nuestra historia Basiliana es corto. Quizás no edifica en cada respeto, pero tampoco lo desedifica. Es nuestro contrato con el Señor, hecho en pruebas y tribulaciones por casi dos siglos; tenemos razón en ser orgullosos en ello. Podemos ser nada mas que graciosos pos lo que Dios ha cumplido por nuestros cohermanos y todos que laboraban con ellos. No ha sido en cantidades grandes en que hemos impactado a la sociedad, mas en la calidad y dedicación de unos pocos. Hemos hecho errores, a veces hemos sido lentos en entender y actuar, pero nunca nos ha ido la esperanza. Cualquier que suspira en desesperación que nuestra comunidad no a ningún lado todavía no ha percibido como Dios puede hacer cosas grandes con muy poco, y hasta con los mas imperfectos.
Las dos eras cuando nuestra comunidad parecía florecer y atraer a nuevos candidatos, siguiendo la muerte de Julien Actorie, 1865, y Francis Forster, 1929, coincidieron con una esfuerza renovada de parte de los miembros en llegar a vivir a una ideal religiosa. Actorie tenia buena razón en pensar que el grupito pequeño de su época podrían marchitar y morir, pero tenia el valor en decir que hasta si fueran rebajados a dos o tres miembros, deberían empezar de nuevo y seguir en el trabajo del Instituto. Si todavía creemos hoy que el espíritu Santo puede mover a las propias personas a decir las propias cosas a la hora propia, y traducir de palabra a acción, pues nosotros Basilianos del presente, y los candidatos quienes esperemos que nos acompañen, vamos a empezar con fervor renovado en ayudando cumplir "el Reino de Jesús, el Reino de Verdad y Justicia, de amor y paz."
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